Empezamos el #ClubDidáctico en Psicorienta niñ@s de 5 a 12 años #EstimulaciónCognitiva #Mindfulness #Musicoterapia #TécnicasEstudio

Standard

club '14

Esta semana empezamos los grupos del club didáctico en nuestro gabinete psicopedagógico y terapéutico, Psicorienta, en Mislata.

En algún grupo aún quedan plazas, por ello, si te animas a ser un genio…¡te esperamos!

En busca de la excelencia 😉

Advertisements

Creatividad, imaginación, ilusión, amor… sin ellas no podemos entender la educación

Video

Sin duda tod@s los que amamos la educación hemos visto alguna vez este video que Ken Robinson nos regaló hace ya unos años (sino lo hemos hecho ¡ahora es el momento!).
En Psicorienta lo retomamos, porque estamos explorando el último libro de Robinson “El elemento” y creemos que es una conferencia donde se recogen muy bien los elementos básicos que la educación actual debe coger como propios.

CREAR, INNOVAR, EMPRENDER…son palabras que escuchamos continuamente a nuestro alrededor: en el mundo laboral y profesional se piden y se alientan “emprendedores”, se necesitan “innovadores”, pero se nos olvida que la capacidad de innovar provienen de una forma de pensar y de ver el mundo que no surge de la noche a la mañana, ni que todo el mundo posee, o al menos, practica.

Si hablamos de CREATIVIDAD, ya no es sólo que no encontremos proyectos educativos o formativos dedicados a estimular y potenciar la creatividad, sino lo que es más grave aún, que como dice Sir Ken Robinson: “Las escuelas matan la creatividad”, porque siguen el mismo esquema que se plantearon los creadores de los sistemas educativos allá en el siglo XIX, en plena era de la industrialización ¿Estáis de acuerdo con nosotros? Y es que ya no estamos en plena era industrial, y nuestros pequeños siguen estudiando y aprendiendo de una forma basada en los principios que eran necesarios para aquel entonces.

Por ello en este gabinete psicopedagógico y terapéutico creemos firmemente que creatividad, pensamiento divergente, pensamiento lateral, capacidad de resolución de problemas, amplitud y flexibilidad mental…, todos ellos son conceptos que los expertos en educación deberíamos considerar como las claves en las habilidades y competencias que deben desarrollar los aprendices del siglo XXI.

Creatividad, la clave de la educación actual

Standard

Tendemos a ver la creatividad como algo chic y elitista, solo al alcance de unos pocos privilegiados. Así lo interpretó en 1999 el psicólogo social Howard Gardner en Inteligencia reestructurada: múltiples inteligencias para el siglo XXI. Sin embargo, con los años se va imponiendo la visión democrática de Ken Robinson, convertido en todo un gurú para un séquito de pedagogos. En opinión de este educador y conferenciante de masas, “todo el mundo es capaz de tener éxito en algún área si se dan las condiciones precisas y se ha adquirido un conocimiento relevante y unas habilidades”. Hasta ahí todos satisfechos. El problema llega ahora. Según este británico, la escuela mata esta creatividad que no tiene por qué ser artística, como solemos imaginar, sino científica o social.

Según Robinson, al profesor solo le interesa que se conteste lo que está en los contenidos del temario, lo que provoca la frustración de aquellos niños que son más arriesgados y a los que les gusta improvisar. Eso provoca que cada vez se atrevan menos a pensar de manera diferente por miedo a equivocarse. Tienen un comportamiento más rígido y convergente. Todo ello, en opinión del pedagogo, tiene su origen en una escuela anacrónica concebida durante la revolución industrial pensando en la producción en cadena. Un esquema que casa mal con una sociedad basada cada vez más en los servicios y el conocimiento.

La Enciclopedia de malos alumnos y rebeldes que llegaron a genios, de Jean-Bernard Pouy, Serge Bloch y Anne Blanchard, pasma con un listado de personalidades que, curiosamente, solo incluye un nombre femenino, Agatha Christie, la reina de la novela negra. El físico Stephen Hawking no aprendió a leer hasta los ocho años; Evariste Galois, padre del álgebra moderna, no pasó dos veces la prueba de acceso a la Escuela Politécnica de París; de John Gurdon, reciente premio Nobel de Medicina, la elitista escuela Eton escribió “no tiene posibilidad de estudiar una especialidad. Sería una perdida de tiempo para él y para los que deberían enseñarle”; Thomas Edison, inventor de la bombilla eléctrica que obtuvo más de 1.000 patentes, estudió en casa con su madre porque fue expulsado del colegio… La lista es interminable: pintores (Dalí, Picasso, Cezanne, Leonardo), escritores (Dumas, Balzac), músicos (Verdi, Debussy) o mandatarios (Napoleón, Churchill). Y no faltan genios contemporáneos —demostrando que al menos en las últimas décadas el sistema ha fallado— como Larry Ellison, Bill Gates y Steve Jobs.

Caroline Sharp en su artículo Desarrollando la creatividad infantil: ¿qué podemos aprender de la investigación? sostiene que “tolerar la ambigüedad, plantear preguntas con distintas respuestas, animar a la experimentación y a la persistencia y felicitar al niño ante una contestación inesperada”. Todo eso sin perder de vista que el alumno tiene además que “aprender a juzgar cuándo es apropiado divergir y cuando debe mostrarse de acuerdo”. Por ello en Psicorienta, en nuestros clubs didàcticos y intervenciones individuales, potenciamos la creatividad y enseñamos a gestionar las emociones, porque desarrollar la inteligencia emocional de los niños es tan importante como su faceta creativa

.Imagen